lunes, 31 de octubre de 2016

Aprender a soñar.

Para crear el todo a partir de la nada, tan sólo tienes que aprender a colorear el blanco de tus sueños...
Soñar es una de las armas más poderosas que tiene la mente para crear ilusión a partir de la nada, aunque puede convertirse en un arma de doble filo si los sueños nunca llegan a cumplirse... Sabed que imaginación, creencia, ilusión y coraje son los cuatro maestros de los sueños conquistados, pues de la mágica unión entre estos cuatro sentimientos surgirá la fe, el catedrático de las emociones inquebrantables porque todavía no se ha inventado ninguna asignatura que se le resista... Ya sabéis que la fe mueve montañas y derriba las pétreas murallas de lo imposible, refuerza la ilusión de los valientes y el coraje de los soñadores. 
Siembra sueños y cosecharás realidades...
Soñar es uno de los pasatiempos favoritos del cerebro porque mantiene vivos los pensamientos, pero si no tenéis una imaginación desbordante capaz de atraer experiencias y personas emocionantes hacia vuestro segundo círculo (ver entrada "los tres círculos del amor"), ya sabéis que sólo tenéis que sacar al escenario de la vida al nuevo actor soñador. Porque si cada día os creéis al personaje que interpretáis en vuestro nutrido abanico de profesiones, porque no dotar de una emoción nueva al camarero, abogado, empresario o tendero. Recordad que al principio todo comienza con una sonrisa forzada (ver entrada "sacar el actor al escenario"), un acto de fe que os transformará completamente la vida.    
La vida se vuelve maravillosa cuando todos nuestros sueños van encajando en la realidad; el fascinante puzle de la vida flotando sobre los océanos de la razón...
Ya conocéis que cuando imagináis muchas veces el mismo sueño, y además lo dotáis de altas dosis de emoción y fantasía, tarde o temprano el universo se hará eco de un corazón tan insistente y comenzará a trabajar para vosotros. Es la enorme diferencia que existe entre una vida que arranca y toma impulso en el trampolín de los sueños, a una existencia gris que nunca termina de despegar de los suelos de la monotonía. Por eso mi consejo es que soñéis hasta el infinito de vuestras emociones más profundas, que cada noche preparéis a ese nuevo actor soñador y poeta que al día siguiente conquistará todos los corazones que se proponga.   
Conviértete en un aprendiz de sueños, aquel que lanza sus hechizos de amor hacia el infinito de las estrellas...

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